MÁS ESPAÑOLES PARA ATLANTA

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Este año es uno de récords para el béisbol español en la MLB, aunque más bien habría que decir en las Menores, ya que pocas veces hemos visto tantos nacionales intentando ocupar un hueco entre las Grandes Ligas. Si ya llegó un canario a las Menores de los Padres, ahora que sumar otros dos más. Me refiero a Deion Galván y Roberto Machado, quienes procedentes de las islas afortunadas han sido adquiridos por la franquicia de los Bravos de Atlanta.

Tres canarios y otra marca la de los Bravos que ya tienen a tres españoles en sus filas. Si ya soprendieron adquiriendo al valenciano Alejandro Sánchez, ahora siguen apostando por las jóvenes promesas del béisbol español con estas dos nuevas incorporaciones. Parece que en Atlanta han descubierto las posibilidades de los peloteros españoles, y es una gran noticia para el deporte en nuestro país que haya una franquicia tan importante de la MLB con una mirada puesta en lo que pasa en España.

Como en todos los otros casos de jugadores nacionales en Estados Unidos, hay que ser realistas y no lanzar las campanas al vuelo. Obviamente, su presencia en la franquicia no significa que vayamos a verlos pronto en Grandes Ligas, pero es un primer paso y ahora depende de ellos responder a la oportunidad que les están brindando los Bravos.

Estos dos jovenes jugadores proceden de los Marlins de Tenerife y de Galván lo que sabemos es que es un zurdo que se destaca en el fildeo, mientras que Machado se encamina hacia la posición de catcher, con grandes cualidades para ese puesto. A los dos les queda mucho que aprender pero su joven edad les permitirá asimilar todos los conocimientos y experiencias que ahora se le van a brindar.

Intentaremos estar contando los éxitos de los españoles en las distintas franquicias de la MLB, hasta ahora con poco protagonismo pero con tiempo de hacerse un hueco en estos equipos. De los más jóvenes seguro que los veremos en la liga veraniega domincana, donde parece que tendrán por fin su oportunidad. De todo ello les seguiremos contando y deseando lo mejor para nuestros paisanos.

UN ASTURIANO DE SANGRE CALIENTE

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¿Qué pasaría si ponemos a un asturiano con sangre italiana a discutir con un árbitro? La respuesta la podemos ver en Lou Piniella, el eterno manager de los Cubs que podía ser recordado por muchas cosas, como su brillante carrera como jugador de los Yankees. Es un hombre que lleva desde el año 1964 trabajando en el béisbol de Grandes Ligas y con unos méritos increibles. Sin embargo lo que lo ha hecho famoso en la actualidad son sus espectaculares discusiones con los árbitros.

Genio y figura, sin duda, este Piniella, que denota su origen italiano por el apellido, pero en el que la sangre española es la predominante no solo por sus orígenes sino por su afinidad con esta tierra. Lou nació en Tampa, Florida, la región de todos los Estados Unidos donde posiblemente la inmigración asturiana ha tenido mayor arraigo e impacto en la comunidad.

Su historia no es única. En la región de Tampa y especialmente en la ciudad de Ybor City, surgió en un momento de la historia una mezcla de españoles e italianos, al amparo de la industria tabaquera que instauró allí el valenciano Víctor Martínez Ybor en 1885. A principios del siglo XX apareció una corriente migratoria procedente de Italia y de España, en su gran mayoría asturianos que acudieron a esta región y se produjeron mezclas entre ambos pueblos latinos dando así a un fenómeno de mestizaje entre ambos, no muy común en otras regiones. Decimos que su historia no es única, porque incluso otra leyenda del béisbol, Tony Larussa tiene este mismo origen italo-español.

La sangre asturiana de Piniella procede de su madre Margaret, hija de dos asturianos que emigraron a Tampa. Lou no solamente lleva esta herencia en sus genes, sino que además recibió desde pequeño una educación completamente en español, puesto que se crió con sus abuelos asturianos, ya que los padres tenían que trabajar ambos para mantener la familia. De hecho, Lou aprendió a hablar español antes que inglés, y no queda ahí la cosa, sino que terminaría casándose con Anita García, otra ciudadana de Tampa cuyos abuelos también eran de Asturias.

En Ybor City está uno de los Centros Asturianos más importantes del mundo, y todos los descendientes de esta inmensa masa de inmigrantes que llegó del norte de España para quedarse en Florida respeta y mantiene vivas sus tradiciones e historia. Para Lou esto también es importante, y toda la prensa se hizo eco del viaje que hizo en el 2003 con su esposa hasta Asturias y Sicilia, para visitar la tierra de sus ancestros y ver algunos familiares que conservan.

Lou Piniella es un ejemplo de entrega y devoción al béisbol, pero algún día habrá de retirarse. Cuando lo haga, se marchará a su casita en Ávila, no la ciudad española, sino el área de Tampa donde tiene su casa de estilo español, para cultivar sus árboles de frutas que allí posee. Seguramente en esos días no lo veremos jugando con sus nietos y disfrutando de aquello que no pudieron tener sus sufridos abuelos que dejaron la sangre hispana en estas tierras.

   

BRILLA EL NAVARRO ARITZ GARCIA

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Volvemos a nuestro blog más español de las Grandes Ligas para seguir contando e informando sobre todo lo relacionado con nuestros jugadores nacionales en Estados Unidos. Del pasado ya hemos hablado y lo seguiremos haciendo para continuar desvelando las interesantes historias sobre los españoles que pasaron por la MLB. Del presente también ya hemos hablado de algunos de los jugadores que se encuentran probando suerte en las ligas menores, como es el caso de Eric González y Alejandro Sánchez.

Pero no son estos los únicos que este año estarán mostrando su calidad en el mejor béisbol del mundo, sino que son hasta un total de ocho los españoles que habrá esta temporada en los Estados Unidos entre ligas menores y universitarias, al menos según los datos que he podido recabar hasta el momento. De todos ellos iré hablando a lo largo del año para que podamos conocerlos mejor.

Hoy quiero detenerme en el joven navarro Aritz García, que llegó desde Pamplona hasta la ciudad de Colby en el estado de Kansas, y quien desde que comenzó la temporada colegial en el pasado mes de febrero, se ha situado como una de las estrellas más prometedoras de este panorama español en el deporte de la pelota.

Hasta el momento, García, que juega como campocorto en este conjunto colegial, es uno de los líderes de su equipo en varias categorías como número de carreras anotadas (43), triples (4) y bases robadas (28). Con un porcentaje de bateo de .361 que suponen sus 44 hits en 122 turnos al bate hasta el día de hoy, no cabe duda que estamos ante un gran bateador y un poderoso jugador en ciernes.

Esto no nos debe llevar a echar las campanas al vuelo, ya que la liga en que se desenvuelve es relativamente modesta y todavía le queda mucho camino por recorrer, pero hay que destacar su enorme desempeño y no me cabe duda de que habrá que estar siguiendo su carrera porque si la suerte le acompaña podríamos ver al navarro aspirando a llegar a estar entre los más grandes del béisbol. Desde aquí vamos a estar apoyándolo y siguiendo su desempeño.

DANIEL RIOS, ULTIMO DE LA SAGA

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Ya hemos estado contando en las dos últimas entradas sobre la presencia de españoles en las Ligas Menores, con el deseo y la ilusión de que podamos ver su debut en la MLB como ya han hecho cuatro paisanos nuestros anteriormente. Todos ellos sin demasiada brillantez, para qué nos vamos a engañar, pero el simple hecho de poder llegar a lanzar o batear en Grandes Ligas aunque sólo sea una vez en la vida como le ocurrió a Alfedo Cabrera, el primero de los españoles en tener esta ocasión, es un privilegio que está reservado a pocos.

Por eso, espero puedan tener su oportunidad tanto Alejandro Sánchez como tanto Eric González, al que por cierto agradezco que me enviara por email unas fotos que espero publicar pronto en el blog. Ambos están intentando saltar a esa galaxia de grandes jugadores que son las Grandes Ligas y seguiremos su evolución como todo español que estemos descubriendo en las Menores. Gracias también a nuestro compañero del blog de los Tigres en español que me cuenta de la presencia del navarro Aritz García en la Universidad de Kansas, dato que desconocía y del que estaré investigando.

Ya hablamos de Al Cabrera, como el primer español en pasar por Grandes Ligas, y quisiera hoy reseñar al último que ha tenido esta oportunidad de los cuatro españoles que lo han hecho para seguir rindiéndoles homenaje. Me refiero a Daniel Rios, quien jugó en Grandes Ligas en los años 1997 y 1998 con los conjuntos de los Yankees de New York y los Kansas City Royals.

Daniel Rios nació en Madrid el 11 de noviembre de 1972, aunque poco tiempo pasó en su país porque a los dos años sus padres emigraron a Estados Unidos y se crió en Florida donde pudo desarrollar su pasión por el béisbol y vería cumplido su sueño cuando los Yankees se interesan por él y lo firman en 1993. Rios era un buen pitcher y comenzó como cerrador y curiosamente en su primer año en las Menores fue el cerrador de un equipo donde estaba Mariano Rivera como pitcher abridor. ¿Quién le iba a decir a Ríos que sería el cerrador en un equipo donde jugaba el que pasará a la historia como posiblemente el mejor cerrador de todos los tiempos?

A pesar de sus buenos números por sus salvamentos y de ser situado dentro el ranking de los diez mejores “prospects” de los Yankees en 1996 su oportunida tardaba en llegar por la dificultad que supone luchar por salir a flote en este mundo de tanta competencia. En 1997 es llamado por los Yankees y participa en dos juegos con los de New York. Su debut sería el 30 de mayo cuando releva a Ramiro Mendoza en un juego contra los Red Sox. Nos gustaría contar que fue un debut brillante, pero la realidad fue otra, ya que los dos primeros bateadores a los que enfrentó, Will Cordero y Mo Vaughn, le golpearon sendos jonrones y en las siguiente entrada Scott Hatteberg le endosó otro jonrón. Un debut desastroso y solamente tuvo otra oportunidad de jugar con los Yankees que se produjo el 5 de septiembre en un juego contra los Orioles de Baltimore donde le anotaron dos carreras y ahí acabó su participación con los de New York, aunque le queda el honor de ser el único español que ha vestido el uniforme de los rayados del Bronx.

En estos dos juegos solamente a un jugador pudo ponchar, concretamente a Will Cordero, en la sexta entrada, después de que en la quinta el puertorriqueño de los Red Sox le hubiera golpeado un jonrón. Sería el final de su etapa en los Yankees y en 1998 pasaría a las filas de Kansas City, donde jugaría en cinco partidos, que sumados a los dos anteriores serían los siete juegos de Grandes Ligas del madrileño.

En Kansas tuvo una mejor actuación que en New York, pero no lo suficiente para ganarse la confianza del equipo y después de este año tendría que regresar a las Menores para nunca más volver a Grandes Ligas. Su debut con los Reales de Kansas se produjo el 16 de abril frente a Oakland, donde le anotaron una carrera pero fue su mejor partido de los siete que jugó y en donde ponchó a dos jugadores, Mike Blowers y Ben Grieve, en una actuación aceptable.

En el mes de abril jugaría otros tres encuentros, dos contra Seattle y uno contra Texas. Todos ellos con derrota de su equipo, de hecho Ríos no pudo saber lo que es ganar en Grandes Ligas, ya que tanto los Yankees como Kansas perdierón sus partidos en las siete ocasiones en que participó el español. En estas ocasiones ponchó a Rick Wilkins, de los Marineros de Seattle, y a Lee Stevens y Rusty Greer, de los Rangers de Texas.

Su última actuación en Grandes Ligas sería un 2 de mayo de 1998, precisamente frente a su primer equipo, los Yankees de New York. Tuvo oportunidad de ponchar a Chad Curtis y sus dos últimos lanzamientos en la MLB serían contra Derek Jeter que ocasiona una carrera de los Yankees, y finalmente contra Paul O´Neill. Acababa así la historia de este jugador en las Grandes Ligas y lo que vendría después sería una peregrinación por lugares como las Ligas de México, Corea y acabando de forma desafortunada su carrera en el beisbol en la liga japonesa. En el 2008 sale positivo de haber tomado esteroides jugando para los Swallows de Tokyo, y es la triste forma de decir adiós a este deporte para un pelotero madrileño que podía haber tenido más y mejor suerte, pero lejos de juzgar aquí sus actuaciones y posibles errores, tenemos que reconocerlo por su pequeña pero importante aportación a la historia de nuestros deportistas españoles en la MLB. 

EL VALENCIANO MÁS BRAVO

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Después de un pequeño descanso por las fiestas navideñas, volvemos a hablar de béisbol con acento español y con la intención de ir poniendo un poco de claridad en cuanto al pasado, presente y futuro de los españoles que pasan por las Grandes Ligas, puesto que existen muchas confusiones venidas de la propia Madre Patria, donde el desconocimiento de este deporte hace que muchas veces de cuenten cosas que no son del todo ciertas.

Ya en la última entrada hablaba de la presencia de Eric González en la franquicia de los Padres de San Diego. La noticia ocupó poco espacio en la prensa española, pero cuando lo hizo se dijo que era el primer español en fichar por un equipo de las Grandes Ligas, cuando ya hemos tenido hasta cuatro paisanos que han debutado anteriormente en la MLB. En esa entrada ya hablé del primero, Alfredo Cabrera, y en próximos artículos vendrán las historias de los otros tres y de otros jugadores con raices españolas.

Pero si hubo confusión en esta historia, también la hay en el fichaje de Alejandro Sánchez por la franquicia de los Bravos de Atlanta, y la noticia, también una diminuta reseña en la prensa, se anunció como el primer español en fichar por un equipo de Grandes Ligas. Creo que ya ha quedado claro que no es así, pero parece que cada vez que un español llegue a un conjunto de Estados Unidos se anunciará como el primero, seguramente por la falta de documentación del periodista que no se preocupa de indagar más sobre la historia de los españoles en la MLB. Pero quizás tampoco es culpa del todo de ellos, sino de la falta de documentación al respecto, pero para eso está este blog y lo que podamos aportar desde aquí a nuestra historia. 

Así que junto a Eric González, en esta temporada tendremos a otro españolito probando suerte en el mundo del mejor béisbol del planeta. Se trata del valenciano de 17 años, Alejandro Sánchez, que firmó hace unos meses para los Bravos de Atlanta y que estará jugando este verano en la franquicia de las Menores de la Dominican Summer League, una liga que cada vez tiene más importancia de cara a la formación de las jóvenes promesas latinas.

Alejandro firmó en julio cuando el equipo de Atlanta se fijó en él, después de verlo en la academia de béisbol que esta entidad tiene en Tenerife, además de saber de él por su buena actuación en su equipo, el club valenciano Antorcha y en la selección española. De momento es un jugador muy joven, pero tiene ante sí la oportunidad de su vida, al poder formarse en la República Dominicana, que ya lo podemos considerar como el Brasil del béisbol, haciendo un símil futbolístico, y es que de esta tierra salen grandísimas figuras año tras año. Será una oportunidad de oro para este jugador que tiene ante sí un bonito reto que deseamos aproveche lo mejor posible.

CANARIOS, UN SIGLO DESPUÉS

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En el 2008 se anunció la firma del primer contrato por parte de un canario en las Grandes Ligas, y obviamente no me refiero a un pájaro jugando béisbol, sino a un joven nacido en las islas Canarias. Eric González, firmó por los Padres de San Diego y desde entonces, en dos años, ha participado en las franquicias de las Ligas Menores de este equipo, concretamente en Fort Wayne y en Lake Elsinore. Todavía estamos esperando la oportunidad de verle debutar con el primer equipo, lo cual siendo realistas es tarea difícil, pero para los españoles siempre sería una gran ilusión ver a un paisano lanzando en la MLB.

Sin embargo, la noticia no es del todo correcta, ya que González no es el primer canario en llegar a Grandes Ligas si llega porque como decimos de momento está con las Menores. Mucho antes, casi un siglo, otro natural de las Islas Canarias debutaba en Grandes Ligas un 16 de mayo de 1913. Se trataba de Alfredo Cabrera, aunque en Estados Unidos le llamaron Al Cabrera y no Alberto por esa manía de los americanos de acortarnos los nombres. Era no sólo el primer canario, sino también el primer español en jugar en las Grandes Ligas.

Su posición fue el campocorto y su equipo fue los Cardenales de St. Louis, que ese día se enfrentó a los Bravos de Boston en el terreno de éstos y acabó con la victoria de St. Louis por un resultado de 4 a 3. Al Cabrera sólo tuvo dos turnos al bate y no los aprovechó, sin saber que esa sería su única aparición con el primer equipo. El canario no volvió a jugar con los Cardinals y en su historia estadística queda con un sólo juego y el resto de su casillero en cero. Pero, a pesar de la escasísima presencia de este hombre en Grandes Ligas, tuvo el honor se ser el primero de nuestro país en jugar con los mejores del beísbol, algo destinado a unos pocos y que tiene su mérito aunque sea para solamente aparecer un sólo día.

Después de ese momento muy poco se sabe de Cabrera, excepto que jugó en varios equipos menores y también en Cuba donde acabó sus días, muriendo en 1964, quedando para la historia como el primer jugador español en jugar en Grandes Ligas y curiosamente, consta en algunos lugares de estadísticas curiosas como el único jugador de la MLB nacido en el continente africano, ya que aunque Canarias pertenezca a España, no deja de ser África geográficamente.

Casi un siglo después, esperamos ver si Eric González tiene su oportunidad y no se queda en un solo juego como le ocurrió a su pasisano. Mucho han cambiado las cosas desde entonces, el deporte se ha profesionalizado y seguramente Al Cabrera no se imaginaría en esos días que hoy en la franquicia de San Diego hay otro canario dispuesto a seguir haciendo historia. Por lo menos ahí está y ojalá que tenga mucha suerte. 

EL MEJOR HITTER ERA NAVARRICO

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Cuando en 1999 se creó en San Francisco el Hispanic Heritage Baseball Museum, se decidió crear un Salón de la Fama para jugadores hispanos y uno de los primeros en entrar a esa lista fue Ted Williams. Estaba claro que Ted fue uno de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos y hasta el día de hoy nadie ha sido capaz de superar su porcentaje en una temporada desde que bateó para .406 en 1941. Nadie se asombraría de colocar a Williams entre los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos. Pero lo que no todos están de acuerdo es en darle el calificativo a Williams de jugador latino.

Todo lo que ha rodeado a la historia de este jugador ha sido siempre motivo de polémica. Esto suele ocurrir con los genios, que nunca pasan desapercibidos en nada, y toda su personalidad fue motivo de interés para los aficionados. Su carácter latino no ha sido menos. ¿De dónde viene la calificación de hispano para un jugador que se llama Williams y que tiene rasgos claramente anglosajones?

Hay que recordar que el apellido procede de su padre que era un “gringo” en toda la regla, pero su madre, cuyo apellido en Estados Unidos no se hereda, era Micaela Venzor, una mexicana cuyas raíces fueron olvidadas a la hora de hacer las biografías de Ted Williams, casi siempre con una clara intención de borrar sus raíces hispanas.

El propio Ted tuvo culpa de ello, ya que nunca hizo gala de su origen hispano. Aunque en disculpa de Ted tampoco es que fuera una persona que le gustara hablar de su vida personal, por lo que realmente tampoco tenía obligación de estar dando explicaciones de quien era su familia. Pero los prejuicios raciales de la época influyeron sin duda, Ted no menciona apenas a su madre en su autobiografía escrita en 1969, pero sí dice que “si hubiera tenido el apellido de mi madre no cabe duda que habría tenido problemas en aquellos días con los prejucios que había en la gente del sur de Cailfornia”.

Pero si indagamos en los origenes de su familia nos encontramos con interesante datos que incluso nos hablan de su legado español. Aunque Ted nació en San Diego, su madre como decimos era mexicana, hija de Natalia Hernández y de Pablo Venzor, a su vez descendientes de españoles emigrados a México (en algunos lugares se menciona que eran vascos, pero en realidad procedían de Navarra). 

Los abuelos de Ted eran mexicanos pero ambos orgullosos de su origen vasco-navarro, ya que en el México de aquella época también había ciertos prejuicios raciales que motivaba que los descendientes directos de españoles procuraban dejar claro que no tenían nada que ver con los naturales de México y que no tenían sangre india. Estas cosas hoy en día nos parecen muestras de racismo, y de hecho lo son, pero debemos tener en cuenta que hace años la segregación racial en América era una realidad.

Hasta tal punto la familia materna de Williams conservó sus raíces españolas, que aun siendo mexicanos y emigrar a Estados Unidos, conservaron costumbres de sus ancestros. Hemos podido saber por la biografía realizada por Bill Nowlin que durante su infancia, Ted visitaba a menudo a sus tíos en Santa Bárbara, Sara Díaz, Saúl Venzor y  Ernesto Ponce. En casa de éstos se jugaba al mus y se practicaba como juego la Pelota Vasca. Este deporte no es excesivamente popular en los Estados Unidos, ni siquiera en los países latinos, excepto en aquellos lugares donde la emigración vasca ha sido influyente.  Ted confesó que empezó a jugar al béisbol en la escuela como pitcher por su afición a la Pelota y cuando se retiró a vivir en Florida siempre que podía iba a ver este deporte que tiene bastantes seguidores en este estado en la variante llamada Jai-Alai.

Ted nunca presumió de ser hispano ni mexicano ni de sus raíces navarras, eso es una realidad. Pero no lo es menos que debió de mantener en su memoria todas las historias que escuchó de su familia y es que su infancia la pasó entre latinos. Sus parientes usaban tanto el inglés como el español, aunque su abuela sólo hablaba en español; por ello resulta extraño pensar que Ted no conociera el idioma de sus ancestros, aunque sí es cierto que nunca le gustaba expresarse públicamente en él.

Todo ello hace pensar en definitiva, que Ted debió estar sometido en su carrera deportiva a cierta presión en contra de todo lo que sea latino y, dados sus rasgos raciales y su nombre, le resultó más fácil y cómodo ignorar de cara al público sus verdaderas raíces. Realmente no podemos culparle de nada, ya que no creo que se avergonzara de sus raíces, simplemente como era su forma habitual de pensar siempre, creía que tampoco eso era asunto de los demás. Para Ted lo único que debía importarle al aficionado era como jugara el béisbol y no su vida privada. Y realmente tenía razón, pero los latinos debemos saber que hubo un jugador de origen mexicano y español que puede ser el más grande bateador de todos los tiempos.   

EL MEX QUE ERA ESPAÑOL

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“¡España!, gritaba mi padre, ¿Pero no ven dónde está en el mapa? Eso es Europa” Así cuenta Keith Hernández cómo reaccionaba su padre al escuchar el apodo de “Mex” que le habían dado a su hijo cuando demostraba el gran jugador que era en los Mets de Nueva York.

No es que tuvieran nada en contra de los mexicanos, pero a la familia de Keith Hernández les molestaba que no fueran capaces de reconocer el origen español, que no “latino”, del pelotero. A Keith realmente no le importaba demasiado, era más una cuestión de su progenitor. Su abuelo fue un emigrante español que según cuenta Hernández era un poco “cascarrabias”, una característica que siempre relacionó con su familia española. Ya se sabe que los españoles a veces tenemos mucho genio… Y para colmo, su abuelo era hijo de un capitán de la Guardia Civil… La familia de Keith Hernández, la paterna porque su madre era una americana de Texas, eran españoles descendientes de unos emigrantes andaluces, más en concreto de Málaga, que llegaron un día a San Francisco, procedentes de Hawai y antes de eso de Filipinas. Sus abuelos, como muchos otros españoles, fueron unos aventureros y recorrieron medio mundo hasta llegar a sembrar su descendencia en los Estados Unidos.

Son unos cuantos los peloteros descendientes de españoles, sobre los cuales no todo el mundo sabe de dicho origen. Nietos de españoles son Lou Piniella, el manager de los Chicago Cubs, como los inmortales Ted Williams y Lefty Gómez, o el más joven Matt Díaz. Será interesante ir hablando de ellos en este nuestro blog, como de los jugadores españoles que han pasado por las Grandes Ligas. La verdad es que después de que durante todo el siglo XX, más de un millón de españoles, emigraran al continente americano no es de extrañar encontrar raíces españolas en las Grandes Ligas, como en todo aspecto de la vida americana. Para que vean que hasta en los campos de beisbol corre sangre española.

Sobre Keith Hernández:  Debutó en 1974 con St. Louis, desde 1983 hasta 1989 jugó con los Mets de Nueva York y se retiró en 1990 en Cleveland. 1979 fue su mejor año, donde ganó el premio al Jugador Más Valioso, siendo el líder porcentaje de bateo (.344), carreras (116) y dobles (48) en ese año. Acabó su carrera con 2182 hits y un porcentaje de .296. Está considerado uno de los jugadores más carismáticos de los Mets, con quienes ganó la Serie Mundial en 1986 y actualmente trabaja para este club y colabora como comentarista deportuivo para la cadena televisiva SportsNet.

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