November 2009

EL MEJOR HITTER ERA NAVARRICO

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Cuando en 1999 se creó en San Francisco el Hispanic Heritage Baseball Museum, se decidió crear un Salón de la Fama para jugadores hispanos y uno de los primeros en entrar a esa lista fue Ted Williams. Estaba claro que Ted fue uno de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos y hasta el día de hoy nadie ha sido capaz de superar su porcentaje en una temporada desde que bateó para .406 en 1941. Nadie se asombraría de colocar a Williams entre los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos. Pero lo que no todos están de acuerdo es en darle el calificativo a Williams de jugador latino.

Todo lo que ha rodeado a la historia de este jugador ha sido siempre motivo de polémica. Esto suele ocurrir con los genios, que nunca pasan desapercibidos en nada, y toda su personalidad fue motivo de interés para los aficionados. Su carácter latino no ha sido menos. ¿De dónde viene la calificación de hispano para un jugador que se llama Williams y que tiene rasgos claramente anglosajones?

Hay que recordar que el apellido procede de su padre que era un “gringo” en toda la regla, pero su madre, cuyo apellido en Estados Unidos no se hereda, era Micaela Venzor, una mexicana cuyas raíces fueron olvidadas a la hora de hacer las biografías de Ted Williams, casi siempre con una clara intención de borrar sus raíces hispanas.

El propio Ted tuvo culpa de ello, ya que nunca hizo gala de su origen hispano. Aunque en disculpa de Ted tampoco es que fuera una persona que le gustara hablar de su vida personal, por lo que realmente tampoco tenía obligación de estar dando explicaciones de quien era su familia. Pero los prejuicios raciales de la época influyeron sin duda, Ted no menciona apenas a su madre en su autobiografía escrita en 1969, pero sí dice que “si hubiera tenido el apellido de mi madre no cabe duda que habría tenido problemas en aquellos días con los prejucios que había en la gente del sur de Cailfornia”.

Pero si indagamos en los origenes de su familia nos encontramos con interesante datos que incluso nos hablan de su legado español. Aunque Ted nació en San Diego, su madre como decimos era mexicana, hija de Natalia Hernández y de Pablo Venzor, a su vez descendientes de españoles emigrados a México (en algunos lugares se menciona que eran vascos, pero en realidad procedían de Navarra). 

Los abuelos de Ted eran mexicanos pero ambos orgullosos de su origen vasco-navarro, ya que en el México de aquella época también había ciertos prejuicios raciales que motivaba que los descendientes directos de españoles procuraban dejar claro que no tenían nada que ver con los naturales de México y que no tenían sangre india. Estas cosas hoy en día nos parecen muestras de racismo, y de hecho lo son, pero debemos tener en cuenta que hace años la segregación racial en América era una realidad.

Hasta tal punto la familia materna de Williams conservó sus raíces españolas, que aun siendo mexicanos y emigrar a Estados Unidos, conservaron costumbres de sus ancestros. Hemos podido saber por la biografía realizada por Bill Nowlin que durante su infancia, Ted visitaba a menudo a sus tíos en Santa Bárbara, Sara Díaz, Saúl Venzor y  Ernesto Ponce. En casa de éstos se jugaba al mus y se practicaba como juego la Pelota Vasca. Este deporte no es excesivamente popular en los Estados Unidos, ni siquiera en los países latinos, excepto en aquellos lugares donde la emigración vasca ha sido influyente.  Ted confesó que empezó a jugar al béisbol en la escuela como pitcher por su afición a la Pelota y cuando se retiró a vivir en Florida siempre que podía iba a ver este deporte que tiene bastantes seguidores en este estado en la variante llamada Jai-Alai.

Ted nunca presumió de ser hispano ni mexicano ni de sus raíces navarras, eso es una realidad. Pero no lo es menos que debió de mantener en su memoria todas las historias que escuchó de su familia y es que su infancia la pasó entre latinos. Sus parientes usaban tanto el inglés como el español, aunque su abuela sólo hablaba en español; por ello resulta extraño pensar que Ted no conociera el idioma de sus ancestros, aunque sí es cierto que nunca le gustaba expresarse públicamente en él.

Todo ello hace pensar en definitiva, que Ted debió estar sometido en su carrera deportiva a cierta presión en contra de todo lo que sea latino y, dados sus rasgos raciales y su nombre, le resultó más fácil y cómodo ignorar de cara al público sus verdaderas raíces. Realmente no podemos culparle de nada, ya que no creo que se avergonzara de sus raíces, simplemente como era su forma habitual de pensar siempre, creía que tampoco eso era asunto de los demás. Para Ted lo único que debía importarle al aficionado era como jugara el béisbol y no su vida privada. Y realmente tenía razón, pero los latinos debemos saber que hubo un jugador de origen mexicano y español que puede ser el más grande bateador de todos los tiempos.   

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“¡España!, gritaba mi padre, ¿Pero no ven dónde está en el mapa? Eso es Europa” Así cuenta Keith Hernández cómo reaccionaba su padre al escuchar el apodo de “Mex” que le habían dado a su hijo cuando demostraba el gran jugador que era en los Mets de Nueva York.

No es que tuvieran nada en contra de los mexicanos, pero a la familia de Keith Hernández les molestaba que no fueran capaces de reconocer el origen español, que no “latino”, del pelotero. A Keith realmente no le importaba demasiado, era más una cuestión de su progenitor. Su abuelo fue un emigrante español que según cuenta Hernández era un poco “cascarrabias”, una característica que siempre relacionó con su familia española. Ya se sabe que los españoles a veces tenemos mucho genio… Y para colmo, su abuelo era hijo de un capitán de la Guardia Civil… La familia de Keith Hernández, la paterna porque su madre era una americana de Texas, eran españoles descendientes de unos emigrantes andaluces, más en concreto de Málaga, que llegaron un día a San Francisco, procedentes de Hawai y antes de eso de Filipinas. Sus abuelos, como muchos otros españoles, fueron unos aventureros y recorrieron medio mundo hasta llegar a sembrar su descendencia en los Estados Unidos.

Son unos cuantos los peloteros descendientes de españoles, sobre los cuales no todo el mundo sabe de dicho origen. Nietos de españoles son Lou Piniella, el manager de los Chicago Cubs, como los inmortales Ted Williams y Lefty Gómez, o el más joven Matt Díaz. Será interesante ir hablando de ellos en este nuestro blog, como de los jugadores españoles que han pasado por las Grandes Ligas. La verdad es que después de que durante todo el siglo XX, más de un millón de españoles, emigraran al continente americano no es de extrañar encontrar raíces españolas en las Grandes Ligas, como en todo aspecto de la vida americana. Para que vean que hasta en los campos de beisbol corre sangre española.

Sobre Keith Hernández:  Debutó en 1974 con St. Louis, desde 1983 hasta 1989 jugó con los Mets de Nueva York y se retiró en 1990 en Cleveland. 1979 fue su mejor año, donde ganó el premio al Jugador Más Valioso, siendo el líder porcentaje de bateo (.344), carreras (116) y dobles (48) en ese año. Acabó su carrera con 2182 hits y un porcentaje de .296. Está considerado uno de los jugadores más carismáticos de los Mets, con quienes ganó la Serie Mundial en 1986 y actualmente trabaja para este club y colabora como comentarista deportuivo para la cadena televisiva SportsNet.